El modo de inspiración en el Corán

El concepto de inspiración en el Corán se entiende fundamentalmente como dictado divino. El Corán, que consta de 114 surahs, representa distintas unidades de comunicación divina, que se cree fueron "enviadas" por Alá al Profeta del Islam, Mahoma. Según la literatura hadith, Mahoma entraba a menudo en un estado de trance durante la revelación de estos surahs, que con frecuencia trataban de acontecimientos y circunstancias específicas de su vida, proporcionándole orientación directamente de Alá.

Cada sura del Corán puede compararse a una carta divina, y Mahoma actúa como el conducto que transmite estas revelaciones textualmente. Cabe destacar que muchas sura comienzan con una serie de misteriosas letras árabes. Estas letras suelen considerarse simbólicas, pues subrayan el origen divino del mensaje y afirman que Alá se ha comunicado a través de Mahoma en árabe.

Aunque el mensaje central del Corán está intrínsecamente ligado a la vida y experiencias de Mahoma, sus enseñanzas están dirigidas a un público más amplio. La humanidad de Mahoma es un tema recurrente en todo el Corán, con numerosos surahs que lo defienden e instruyen a los musulmanes sobre la forma correcta de dirigirse a él e interactuar con él. Un incidente ilustrativo se relata en la sura 62:11, donde una revelación reprende a quienes abandonaron a Mahoma para dedicarse al comercio y el entretenimiento durante una caravana nupcial: "Sin embargo, se dispersan hacia el comercio o el entretenimiento siempre que lo observan, y os dejan allí de pie. Di: 'Lo que Dios tiene es mejor que cualquier entretenimiento o comercio'".

Otro hecho significativo es la araña que teje una tela sobre la entrada de la cueva donde se escondió Mahoma, símbolo de la protección divina. Este tema del cuidado providencial se repite en la sura 29:41: "Aquellos que toman protectores distintos de Dios pueden compararse a arañas que se construyen casas -la de la araña es la más frágil de todas las casas-, si tan sólo pudieran entenderlo".

La primera sura fue revelada a Mahoma hacia el año 610 d.C., un acontecimiento trascendental conocido como la "Noche del Poder", a la que se refiere la sura 91:1: "La hicimos descender en la Noche del Poder". El Corán subraya repetidamente el acto de hacer descender sus revelaciones, utilizándolo como prueba de la verdad del Islam.

El énfasis coránico en el mensaje "enviado" destaca el propio texto como la revelación última de Dios, a diferencia de la perspectiva cristiana, en la que la Biblia sirve de testimonio de Jesucristo, considerado la verdadera revelación de Dios. Esta diferencia clave en la naturaleza de la inspiración subraya los marcos teológicos únicos del islam y el cristianismo.

El Corán introduce el concepto de yinn, seres espirituales que guardan cierto parecido con los demonios del Nuevo Testamento, pero con notables distinciones. A diferencia de los demonios exclusivamente malévolos de la teología cristiana, los yinn en la creencia islámica son capaces de creer y pueden elegir seguir a Alá. El Corán reconoce a los genios como seres sensibles con libre albedrío, capaces tanto de hacer el bien como el mal, y concluye con una promesa inclusiva de guía "ya sean genios o personas" (sura 114:6). La presencia de los genios en el Corán enriquece el texto con una dimensión espiritual única, que lo diferencia de otras escrituras religiosas. Lo que provoca muchas preguntas y dudas en torno al texto.

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