El Corán afirma inequívocamente en varias ocasiones que nadie puede alterar o cambiar las palabras de Alá y que Alá mismo preserva y protege Sus palabras. Esta afirmación se repite en varios surahs, subrayando la protección divina sobre el texto revelado. He aquí algunos versículos relevantes:
- "Ciertamente, muchos mensajeros han sido rechazados antes que tú [Oh Muhammad], pero soportaron con paciencia su rechazo y persecución hasta que les llegó Nuestra ayuda. Nadie puede alterar las palabras de Alá. Ya te ha llegado información sobre los mensajeros". (Al-Anaam 6:34)
- "La palabra de tu Señor es completa en verdad y justicia. Nadie puede cambiar Sus palabras, y Él es el que todo lo oye, el que todo lo sabe". (Al-Anaam 6:115)
- "En verdad, somos Nosotros quienes hemos enviado el Corán y, en verdad, seremos sus guardianes". (Al-Hijr 15:9)
- "Y recita, [Oh Muhammad], lo que se te ha revelado del Libro de tu Señor. No hay quien cambie Sus palabras, y nunca encontrarás en otro que no sea Él un refugio". (Al-Kahf 18:27)
Estos versículos subrayan la afirmación de que el Corán es un texto inalterable y divinamente protegido, a menudo citada por los musulmanes para apoyar la noción de la conservación milagrosa del Corán. Sin embargo, surge una pregunta intrigante: Si Alá puede preservar perfectamente el Corán, ¿por qué no hizo lo mismo con revelaciones anteriores, como la Biblia? ¿No se aplican estos versículos por igual a todas las revelaciones de Alá?
Desde una perspectiva histórica, el Nuevo Testamento (el Injil) es uno de los textos antiguos mejor atestiguados, dado el gran número de manuscritos y su proximidad a los escritos originales. Con entre 5.000 y 6.000 manuscritos griegos y otras traducciones tempranas, la tradición textual del Nuevo Testamento demuestra una historia de transmisión rica y compleja.
Los manuscritos más antiguos revelan múltiples líneas de transmisión, lo que sugiere que ninguna influencia corruptora podría haber alterado uniformemente el texto. Esta multiplicidad de testigos textuales independientes plantea un importante desafío a las afirmaciones de corrupción textual sistemática. Además, aunque se hubieran perdido todos los manuscritos del Nuevo Testamento, las extensas citas de los primeros padres de la Iglesia permitirían reconstruir la mayor parte del texto neotestamentario.
Los puntos aquí planteados suponen un importante desafío a la visión islámica de la conservación textual. Supongamos que alguien sostiene que el Corán se ha conservado perfectamente y afirma que las escrituras anteriores no. En ese caso, esta postura parece incoherente con las propias declaraciones del Corán sobre la protección divina de todas las palabras reveladas. Así pues, invito a cualquier musulmán a abordar esta aparente discrepancia y a mostrar en qué puede fallar esta línea de razonamiento. Al defender la fe islámica, uno debe rechazar una o más premisas de este argumento o proporcionar una explicación convincente de esta incoherencia.